La UE investigará la pérdida de maletas en los aeropuertos

La UE investigará la pérdida de maletas en los aeropuertos

La mejor forma de que te estropeen el inicio de unas vacaciones es perdiéndote la maleta en el aeropuerto, por no hablar de los casos en los que la pérdida es a la vuelta del viaje, momento en el que sumamos al cansancio y la depresión del final de las vacaciones y la vuelta al trabajo las molestias que ello conlleva, sin mencionar tampoco la preocupación por los posibles efectos de valor que pudiéramos llevar en la maleta o, sencillamente, nuestras prendas de vestir más preciadas o los souvenirs y recuerdos comprados con tanto amor durante nuestro viaje.

Sabemos que tenemos unos derechos como pasajeros en el caso de pérdida y deterioro del equipaje, pudiendo reclamar hasta unos 1.200€ por daños en caso de rotura, deterioro, pérdida o retraso del equipaje en un vuelo de una compañía aérea de la UE en cualquier parte del Mundo, aunque, como recuerda el “Air Transport Users Council” (AUC), en la mayoría de los casos los pasajeros no son compensados adecuadamente, ya que para la reclamación hasta esos importes se requiere aportar facturas de compra, algo que, en la mayoría de los casos, resulta imposible para la mayoría de cosas que llevamos en el equipaje.

Por ello, parece que la solución a la pérdida de equipajes en los aeropuertos radica en establecer mayores exigencias y sanciones a las compañías aéreas, para que extremen el rigor en el tratamiento de los equipajes, ya sea en los que manipulan ellas directamente, ya sea a través de empresas subcontratadas. En este sentido, la Comisión Europea ha anunciado la apertura de una investigación en la materia, ya que en 2007 se perdieron por las compañías aéreas 42 millones de maletas en todo el Mundo, frente a los 30 millones de 2005, lo que supone un aumento considerable y preocupante si lo unimos al hecho de que 1,2 millones de maletas nunca se recuperaron, unas cifras que asustan y que dan que pensar.

Pero es que, además del valor sentimental de nuestros equipajes, la pérdida de nuestras maletas conlleva unos gastos adicionales inmediatos que también son difíciles de recuperar en la correspondiente indemnización, como es el caso de los artículos de higiene personal a que nos vemos obligados a comprar tras la pérdida de nuestras maletas, así como prendas de interior y de vestir para salir del paso los primeros días (salvo que no recuperemos nunca nuestro equipaje, en cuyo caso deberemos renovar nuestro vestuario con una importante inversión económica), algo que, como indican las cifras de pérdidas de equipajes, es algo que los viajeros tenemos que valorar cada vez más a la hora de planificar nuestros gastos de viaje ante la eventualidad más que probable de que nos pierdan las maletas y tengamos que realizar unos gastos no previstos.

Botiquín de viaje: lo que no te puede faltar

Botiquín de viaje: lo que no te puede faltar

1. Repelente de insectos

La malaria, el dengue o el chikungunya son patologías graves que pueden prevenirse haciendo uso de estos productos. Deben aplicarse con frecuencia y en función de los hábitos del insecto amenazante (por ejemplo, en el caso de la malaria, al atardecer, al amanecer y durante la noche). Según Pérez Molina, deben “tener una concentración elevada, lo que influye en su duración. Las lociones son las más concentradas y no se disuelven en agua fácilmente. No hay evidencia de que funcionen las pulseras y algunos aparatos de ultrasonidos”.

2. Analgésicos y antiinflamatorios

Es probable que durante el viaje se produzcan dolores o molestias generales como un dolor de cabeza o dolor muscular. El remedio básico son los analgésicos y antipiréticos, como el ibuprofeno, el paracetamol o el ácido acetilsalicílico. Por lo general se administran por vía oral y surten efecto minutos después de su toma. Se ha de tener especial cuidado si se sufre intolerancia gástrica, ya que pueden generar otro tipo de problemas.

3. Antiácidos

Los cambios en la dieta durante unas vacaciones pueden provocar molestias como acidez de estómago, náuseas o estreñimiento. Para remediar estos problemas, se puede recurrir a antiácidos que lleven una composición de bicarbonato sódico o de sales de calcio, magnesio y aluminio. Es conveniente controlar en qué momento se toman estas soluciones, ya que pueden tener efectos secundarios tales como diarrea, aumento de la sed o espasmos gástricos.

4. Protectores solares

Aunque el destino escogido para las vacaciones no sea de playa, en vacaciones se produce una mayor exposición de la piel al sol y esto hace necesario el uso de fotoprotectores. Es importante escoger un protector solar que bloquee tanto rayos UVA como UVB, y se recomienda escoger aquellos superiores a un factor 30. También es aconsejable que sean resistentes al agua aunque no esté previsto el baño, ya que el protector permanece más tiempo sobre la piel. Los expertos no recomiendan recurrir a lociones que funcionen también como repelentes de insectos. En caso de que por un descuido se haya producido una quemadura solar, es necesario llevar una crema para tratar este tipo de lesiones.

5. Fármacos anti-cinetosis

Los desplazamientos al lugar de destino, ya sea en coche, avión o barco, y los trayectos turísticos pueden producir mareos. Para aliviar sus síntomas se recomiendan aquellos compuestos a base de biodramina, generalmente de administración oral.

6. Gotas oculares de suelo salino

Los ojos suelen sufrir en verano más de lo habitual, debido a la continua exposición al sol o al agua de las piscinas. El botiquín debe incluir algún tipo de colirio para evitar enrojecimiento o picor, aunque también se puede optar por usar un suero fisiológico, si bien su acción hidratante es más limitada.

7. Apósitos para primeras curas

Es importante que el botiquín del viajero cuente con el utilitario necesario para curar posibles heridas y pequeñas lesiones que puedan surgir durante la estancia, sobre todo si el viaje incluye largas caminatas por la ciudad o rutas por la naturaleza. Así, el botiquín debe estar bien equipado de esparadrapos, vendas compresivas, gasas, suero fisiológico, tiritas, antisépticos yodados, etcétera, asegurándose siempre de que no hayan vencido la fecha de caducidad. También son de utilidad los parches para ampollas.

8. Antihistamínicos

Tanto si se produce una reacción alérgica inesperada como una picadura de un insecto, es conveniente tener a mano antihistamínicos. También una crema de cortisona puede ser de ayuda.

9. Sales de rehidratación oral

Son compuestos de sales que se administran para mantener los niveles óptimos de glucosa y sodio en el organismo. Su uso está especialmente recomendado en pacientes con diarrea para prevenir la deshidratación.

10. Clorhexidina

Es conveniente incluir en el botiquín del viajero un colutorio o enjuague bucal de acción bactericida y fungicida para prevenir infecciones bucales y mantener una buena higiene durante las vacaciones.

La instalacion del equipo de radio

La instalacion del equipo de radio

En esta guia vamos a aprender a instalar el sistema de radio en un avion, ya sea armado artesananlmente o un ARTF (listo para volar).

La instalación de la radio y sus elementos de control es una tarea que debe de comenzar en el mismo momento que se aborda la construcción del modelo y acaba en último lugar. De su correcta ejecución depende que nuestro modelo envejezca de forma natural. No pocas veces una mala instalación es la causa de esos desastres inexplicables. Por otra parte, si prevemos su ubicación desde el principio no tendremos la desagradable sorpresa de tener que hacer cirugía para instalar una última transmisión.

La disposición habitual del equipo de radio es colocar la batería bajo o detrás del deposito, el receptor a continuación y los servos en la parte central o trasera del habitáculo que suele quedar bajo las alas. Esta disposición no es caprichosa sino que responde a una experiencia acumulada por todos los aeromodelistas. La batería se coloca delante porque en caso de desastre al ser un elemento pesado des trozaría cualquier elemento delicado que tuviera delante, el receptor y los servos están previstos casi siempre en el diseño del modelo ya que su colocación correcta posiciona en cierta medida el centro de gravedad. La batería no es un elemento tan delicado como el receptor y no necesita nada especial para su protección si bien es conveniente envolverla en una espuma ligera.

Los servos se colocan normalmente en la parte posterior del alojamiento del ala debido a que así resulta más sencillo instalar las transmisiones para los mandos de cola, elevador y dirección.

Con esta disposición queda un hueco importante para el receptor, que sí es un elemento delicado, en la parte delantera, donde lo acomodaremos envolviéndolo en espuma. Una buena espuma de protección es el tubo de aislamiento para calefacción que encontraremos en los establecimientos especia. Izados, este tubo se encuentra en muchos diámetros, es suficiente elegir uno que permita el deslizamiento suave del receptor en su interior. Este paquete flexible se sujeta al piso del fuselaje con unas tiras de velero.

Antena oculta

La antena, que generalmente se suele colocar al exterior, debe de instalarse lo mas extendida posible, tanto es esto así que el receptor obtendrá su rendimiento óptimo si esté totalmente extendida, ya que el receptor se ajusta para la cantidad de cable de antena que lleva instalada. Si la antena forma curvas y pliegues, la longitud total de ésta se ve acortada y por ende el rendimiento del receptor es menor, esta pérdida de rendimiento no es muy evidente para pérdidas de longitud de pongamos como ejemplo un veinte por ciento, pero si cometemos el error de dejar la antena perfectamente enrollada en el interior de nuestro avión las consecuencias serán fatales.

Durante un tiempo estuvo de moda la antena vertical en los aviones de radiocontrol, hoy esta practica ha sido abandonada ya que el nivel de calidad de los equipos de radio actuales permite una serie de libertades grandes en su utilización.

La tendencia actual consiste en instalar la antena en el interior del fuselaje del avión. Nuestros fuselajes son de madera o plástico y por tanto no provocan un aislamiento de la señal de radio que llega al receptor, otro problema serían las transmisiones metálicas paralelas a la antena, pero la longitud de onda en la que operan los equipos de radiocontrol es mucho mayor que la distancia entre la antena y estos elementos metálicos que eventualmente pueda albergar el fuselaje. Para la instalación de la antena en el interior del fuselaje es suficiente haber montado con antelación un tubo de plástico en su interior por el que deslizaremos el cable de la antena, cuando llegue el momento; si nuestros fuselajes son demasiado cortos colocaremos este tubo hacia la deriva o le daremos una salI da al exterior, donde colgaré el sobrante de la antena que el aire de la marcha mantendrá extendida. Mantener la antena extendida al máximo es lo realmente importante.

Servos bien sujetos

De nada sirve que nuestros fabricantes de servos se esfuercen en suminístranos unos servos de gran precisión mecánica, alta potencia y rigidez si nosotros los montamos de cualquier manera sobre sus bastidores. Los servos deben de instalarse en un bastidor suficientemente firme; puede utilizarse el bastidor en plástico que suministran algunos fabricantes, pero estos bastidores que son muy prácticos a la hora de cambiar el equipo de radio de un modelo a otro necesitan sin embargo de un bastidor a su vez. Nosotros somos más partidarios del bastidor fijo al fuselaje, sencillo de realizar con el esquema que presentamos, ligero y resistente y participando a su vez en la resistencia de los flancos del fuselaje.
Una fijación firme no quiere decir sin embargo una fijación rígida, el servo es también un elemento con una electrónica delicada aunque no lo sea tanto como la del receptor, pero al mismo tiempo es un elemento mecánico que debe de transmitir esfuerzos importantes y recibirlos asimismo, para conseguir el doble propósito de mantenerse en su sitio y protegerse de los esfuerzos exteriores se utiliza la fijación por silenbloks.

El acceso al interruptor debe de hacerse por el lado del modelo donde no llega la grasa del motor, éste suele ser el lado izquierdo, si los flancos del fuselaje son de fibra o plástico, su espesor seré pequeño y esto nos permite situar el interruptor directamente fijado en esta zona, pero existe una manera más practica y cómoda y que, además, aísla totalmente el interruptor del ambiente exterior. Consiste esta solución en instalar una varilla de mando que vaya desde el interior del fuselaje al exterior para maniobrar con ella el encendido y apagado de la radio. Conviene cuidar que la posición de encendido sea tirando de la varilla, ya que si se instala al contrario será muy difícil mantener apagado el equipo durante el transporte, ya que cualquier cosa que presionase sobre el interruptor encendería el receptor con el desgaste inútil de la carga de batería.

Es una practica habitual del automodelismo radiocontrolado, en el avión casi no lo utilizamos, quizá pecando de conservadurismo ,pero con los equipos de tipo medio actuales es perfectamente posible la alimentación del equipo de recepción con cinco elementos de Níquel-Cadmio que es el equivalente a los cuatro elementos de pilas secas para lo que vienen previstos muchos equipos actuales, con esta disposición notaremos que nuestros servos son mas rápidos y potentes aunque en realidad estén trabajando a su rendimiento normal. Esta alimentación no es adecuada cuando se utilizan servos de alto rendimiento, ya que estos servos trabajan generalmente con el motor sobrealimentado.

Como hemos observado la instalación del equipo de a bordo es simplemente el respeto de unas pocas normas sencillas, eso si, muy depuradas en la historia de la técnica aeromodelista; habré casos especiales en que tendremos que salimos de la norma, pero en general estos consejos valdrán para el ochenta por ciento de los modelos que construyamos..